Hola, soy Ana Cadillo
Soy fiel creyente que la vida es más que hacer dietas.
Soy una nutrióloga que no da dietas. Mi práctica NO está enfocada en el peso, me concentro en el cambio de comportamientos para mejorar salud, independientemente del peso corporal.
La salud es un TODO, no podemos separar lo físico de lo emocional, es por eso que la nutrición va más allá de solo comer, se trata de disfrutar y conocer tu cuerpo, escucharlo y lograr entender qué es lo mejor para ti, en el momento en el que estés.
Mi trabajo está encaminado a ayudar a mis pacientes a tener una buena relación con la comida y con su cuerpo, siempre basado en ciencia, orientado a un bienestar físico y emocional que no está relacionado a un tamaño corporal.
Te cuento un poco de mi historia
Yo, como un gran porcentaje de las mujeres actualmente, inicié dieta desde los 12 años, y el tema del tamaño corporal es algo que me ha acompañado gran parte de mi vida. Tengo experiencia en licuados, dietas de todo tipo y hasta pastillas que nunca supe que tenían, pero según eran “naturales” (moriré con la duda de que fue lo que tomé), y todo eso funcionó, hasta que dejo de hacerlo. De hecho, me considero afortunada de no haber desarrollado un trastorno de alimentación, ya que tarde 15 años en descubrir que mi relación con la comida no era sana.
Supongo que inconscientemente eso influyo en que eligiera estudiar nutrición, aunque para mí siempre me ha parecido fascinante la forma en cómo funciona el cuerpo y creo por eso me llamo la atención, no sé, pero termine de nutrióloga. Recuerdo que siempre me han molestado las restricciones, nunca me gustó tener que decirles a mis pacientes cómo, cuándo y qué comer, hacer menús y todo eso me parecía cero atractivo. Durante el tiempo que ejercí como nutrióloga convencional (si yo también di dietas, pediré perdón lo necesario) pensaba que yo estaba haciendo las cosas mal ya que veía que mis pacientes no mantenían sus “objetivos” (peso) y creía que o ellos (perdooon) o yo estábamos haciendo las cosas mal, hasta que descubrí que eran las dietas las que estaban mal.
Todo lo que había experimentado tuvo sentido cuando supe que el 95% de las personas que pierden peso con dieta lo recuperan y un 65% ganan más peso del que ya habían perdido, esto quiere decir que tan solo el 5% de los pacientes que han realizado una dieta hipocalórica consigue después de 10 años una pérdida significativa de peso y es capaz de mantenerla. Ojalá todos formáramos parte de ese 5%, pero los números no mienten.
Hoy mi consulta cambió por completo, aprendí que el autocuidado no tiene nada que ver con restringir la alimentación, sino que implica atender nuestras necesidades (físicas, sociales y emocionales), incluir alimentos de calidad (siempre dentro de nuestras posibilidades), descansar, movimiento placentero y atender nuestras emociones sobre todo las relacionadas con la comida. Aprendí que todo esto ES mejorar nuestra salud, que volver a conectar con nuestro cuerpo, aprender poco a poco a respetar nuestras señales corporales y respetarlo independiente del tamaño que tenga es estar en paz.
Te lo cuenta alguien que ya paso por todo eso, que aplicaba la de “el lunes empiezo” y que seguía en este ciclo de dietas, hasta que comenzó a conectar realmente con su cuerpo y a descubrir qué era lo verdaderamente importante. Para mi todo esto hizo que cambiara mi forma de trabajar, pero hoy puedo asegurarte que me cambio la vida.
Preparación Profesional
- Licenciada en nutrición y ciencia de los alimentos
- Especialidad que estoy en contra del nombre pero me enseñó muchísimo y gracias a ella conocí HAES (Esp. En Ob y comorbilidades)
- Maestría en nutriología aplicada
- Certificación en alimentación respetuosa y liberación corporal.
- Cursos de alimentación intuitiva en diferentes padecimientos, hormonas y psiconutrición.
